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Me ahogo, se dispara la alarma en mi interior, me ahogo, acababa de comer y a la jodida Mary ELA le dio por llenar de flema mis bronquios, me ahogo, junto a mí se desespera mi familia, me ahogo, mi cuerpo se esfuerza en toser con la poca fuerza que me queda, me ahogo, mi gente quiere ayudarme pero es inútil, me ahogo y asisto al ahogo de mi cuerpo como un espectador más. Mi cerebro quiere sembrar el pánico y lo siembra, pero en mí, no, yo intento mantenerme con el poco aire que consigo retener, mientras mi madre se asusta, trato de poner la mejor cara que puedo poner. Mi preocupación se desplaza hacia las personas que me rodean, no quiero que se preocupen, si bien, puedo ver el miedo en sus ojos.

Mientras me asfixio, mi mente comienza a divagar, quizás sea producto de la hipoxia(falta de aire), pero mi mente se antoja en traer a mi  cabeza una canción, Mr.  Tambourine man, de Bob Dylan y con ella a mi viejo amigo Agustín el negro, que toca la guitarra mientras yo toco la armónica. Es curiosa la mente, mientras mi cuerpo se esfuerza por sobrevivir, mi mente vuela a través del tiempo y el espacio, sin límites y piensa, no estaría mal morir aquí, en mi pueblo, la Aldea, pero no, yo puedo estar preparado, pero y mi familia?, decididamente no es el momento ni el lugar. Mi madre susurra a mi hermano Julio,  vamos al centro de salud, yo lo oigo y mientras toso digo con la cabeza que no, mi madre quiere llamar al 112 ( Emergencias), vuelvo a decir que no, intento sonreír para quitar hierro al asunto. Para colmo, llegan visitas, son como de la familia, mi padre camina a mi alrededor, nervioso, tan sólo mi cuidadora y mi hermano parecen estar más tranquilos.

Mi mente  decide, en medio del maremoto, escribir este post. No sé por qué extraño sortilegio Mary ELA, ha llegado a mi vida, lo intuyo pero no lo tengo claro. Por qué, precisamente la ELA, hay cosas que no tienen explicación, tantos por qués sin respuesta, tantas preguntas por responder, tantas respuestas sin por qué.

Me ahogo y yo pensando en un post, qué ironía, tal vez sea el último o el primero de un montón, me ahogo y no duele, he visto a personas en su último suspiro, aferrándose a la vida con miedo del paso final, me ahogo y no llevo miedo, que es mal compañero en cualquier aventura, que si vivir es una aventura, morir no debe ser menos, mientras me ahogaba sabía que no me pasaba nada, si no estaría asustado, no?. Cualquiera Sabe.

En definitiva, no me ahogué y mientras me ahogaba, me preocupaba más por la papeleta que a los que estaban conmigo les dejaba, que de mi ahogo, y me volvió una sensación que extrañaba, la de abstracción total del problema y una conexión con el todo que me relajaba cada vez más, probablemente fue la hipoxia  pero fuera lo que fuera, mi confianza en mí mismo aumentó exponencialmente y me devolvió la Paz.