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Llega un momento en la vida

Cuando todo parece venirse abajo, no se vislumbra una salida, nadie puede darte consuelo,  cuando todo es oscuro, no hay esperanza,  cuando vives la negra noche del alma y no hay nada en que creer.  Si aquello que más amas,  te produce un dolor tan terrible que no puedes ni mirarlo,  ni siquiera pensar en ello,  porque un tizón ardiendo te parte el corazón, porque piensas que dejarás de estar a su lado. En ese punto en que el miedo,  se convierte en tu sombra y no deja de atormentarte, si al mirarte al espejo,  sólo ves dolor.  Tu vida,  como la conocías,  de pronto desaparece de tu vista y no alcanzas sino a pensar en tu propia muerte, cuando quien ha estudiado para sanarte,  te dice,  ve arreglando tus papeles y tus cosas.  Cuando ves el miedo en sus ojos.  Cuando tu diagnóstico es una pena de muerte.  Cuando este,  se llama ELA.

Al  llegar ese momento en la vida, hay que cantarse las cuarenta,  sin piedad,  dejar atrás los miedos y salir de la zona de confort  y arriesgar.  Es en éste momento,  cuando toca armarse de un valor que no sabes que tienes,  porque nadie está preparado para un destino como el que te auguran, porque no nos enseñaron a vivir,  y creíamos que la vida era para siempre y la muerte sólo era para los demás, nunca tuvimos una lección que hablara de aprovechar el momento presente porque no existe otro.  La vida, siempre está en movimiento,  abierta a que la disfrutemos al máximo,  a que tomemos aquello que queremos en el momento que elijamos,  a que sintamos que es posible,  que nos lo merecemos,  que vale la pena.

Es el momento de ser egoísta,  en el buen sentido de la palabra. Toca pensar en uno mismo,  darse un espacio para reflexionar sin que las necesidades de otros se antepongan a las nuestras. Pues nada tiene propósito si no es con nuestra existencia.  Imaginar una vida sin ti,  carece de sentido. Pues nacimos para ser el protagonista de nuestra película.  El único y mejor partícipe.  No hay ni habrá nunca uno igual a ti.  Eres más de lo que te hicieron creer,  eres mejor de lo que puedas imaginar. Somos dueños exclusivos de nuestra vida. Los elegidos para vivirla,  y también los responsables de hacer de ella,  una experiencia única,  maravillosa.

Hay que recordar que la vida nunca espera por nadie, que cuando llega un momento crítico,  es siempre para aprender. Es el tiempo de tomar decisiones que a veces,  no se pueden entender por aquellos que nos rodean.  Es entonces cuando hay que reinventarse,  establecer nuevas prioridades y afrontar que la persona que fuimos,  ya no nos vale,  hay que dejar de ser tú y convertirte en un nuevo Ser,  renovarse o morir y que si alguien se molesta por nuestra elección,  ya no pertenece a nuestro nuevo propósito o que ya hace tiempo que dejó de pertenecer pues no se dio cuenta de que el ser que estaba a su lado dejó de existir,  como tal,  murió,  o lo que es peor,  no se percató de esa persona se transformó en una nueva,  resucitó. Y es que,  la vida,  amig@s pone una única condición,  Vivir.