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“Por tus palabras vives y por tus palabras mueres”
La esclavitud del verbo es patente en nuestras vidas, solo que no somos conscientes hasta qué punto. El verbo nos define y nos limita.

Cada vez que usamos el verbo, nos estamos definiendo de una manera tan profunda que estamos grabando a fuego en nuestra piel, quienes somos.  Para bien o para mal, así mismo es, el lenguaje interior es, aún si cabe, más poderoso. Cuando nacemos, somos libres de pensamiento, por más que nos cueste creerlo, no hay límites en nuestra mente, pues no hay lenguaje que nos acote, así nacemos, libres del verbo.

“En un principio era el Verbo, y el verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros”

Imaginar un paisaje o una emoción sin palabras, es una cuestión harto difícil. Tarde o temprano, surge el lenguaje, tratando de definir el pensamiento y por ende, aparecen los límites. Si bien el lenguaje nos facilita la vida, nos pone bordes inquebrantables, adonde no podemos llegar. Si bien hay textos llenos de belleza que nos pueden elevar hasta el séptimo cielo, en el lenguaje cotidiano no paramos de enclaustrarnos en laberintos de palabras y frases que nos acotan y limitan cada día más, máxime cuando las convertimos en nuestro pan de cada día.

El diálogo interno ahonda aún más y se convierte en nuestra realidad, a fuerza de repetición y emoción, vamos forjando nuestro ser, sin que seamos conscientes de ello. Uno sabe mejor que nadie cómo es en sus adentros y sin embargo, no llegamos a conocernos en absoluto. Es curioso que lo que creemos que somos, en verdad, no es sino una fantasía bordada con el fino hilo de lo que vivimos y nuestra manera de integrarlo. Cada experiencia es filtrada por nuestro ego, para adaptarla a nuestra película mediada por las creencias limitantes que vamos adquiriendo. Sé que es complejo de comprender, pero la realidad es que no somos más que aquello que creemos, pero la realidad es mucho más rica que esta sencilla definición, pues estamos dotados de un poder infinito, que no aparece hasta que tenemos conciencia de ello, nos deshacemos del ego y permitimos que suceda lo mágico.

“Ser o no ser, he aquí la cuestión”

La vida comienza cuando menos te lo esperas, así mismo es, cuando dejas de impedir que todo lo grande suceda, empiezas a saber detectar las sincronías de la vida. Todo, absolutamente todo, comienza en un instante, nos enamoramos en un nanosegundo, nos decidimos en un santiamén, antes de comenzar algo, ya hemos decidido si va a ir bien o mal. Aunque tú no lo sepas, ya has dictado tu búsqueda y los posibles resultados, aunque tú no lo creas, elegiste tu nombre, tu casa y quien va a amarte. No, no es el destino, a cada paso, decides cómo va a ser tu vida, tú puedes porque tú eres el poder, aunque tú no lo sepas, eres más de lo que piensas.

La vida está llena de sorpresas y tú decides qué puede ser en tu cabeza. No pongamos límites a nuestra mente, que si hay algo ilimitado es la imaginación. Abramos el pensamiento, que las mariposas no alzan el vuelo con las alas plegadas.

 

Frase: Mi sobrino Lucas