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Querida Maryela, lo nuestro no puede continuar, me matas con tu querer, nunca me habían querido así. Tú no te das cuenta pero yo, ya no te quiero en mi vida y tú sigues colgada, te has metido tanto en mi mundo que ya no me dejas solo ni a la hora de pensar. Esto no debe ser sano, al menos para mí, esta relación me sale muy cara y no quiero ser desconsiderado, pero hasta aquí, nunca me he separado de ti, desde que nos conocimos, en mi sombra te convertiste, nadie me ha hecho sentir como tú.

Antes de ti, mi vida era como la de cualquier otro, desde que tu llegaste a mí, cómo contarte, cuando lloraba si lo hacía, era por mí, pero desde entonces si lloro es por ti, tantas veces que caí lo hice por ti, el dolor más terrible que pude sentir no fue gratuito y cómo no, fue por ti, la soledad tan cruel, la amargura y las noches negras, fueron por ti y el aislamiento, si dejé mi mundo y mis mejores deseos, mis sueños e ilusiones fue porque tú estabas conmigo y dejé tanto que en ti me convertí, ya no corro ni nado ni me subo al árbol ni me sumerjo en mi adorado mar y es por ti. Cómo me has cambiado la vida, tú que no me conocías y vas y te enamoras de mi, yo que no te he llamado y viniste, ya no pregunto por qué, pero nunca me he acostumbrado a ti, a tu torpeza cuando ando, ni a la insolencia con que me callas ni a tu fatiga ni a tus deseos de morir, no me habitúo a lo que has hecho de mi cuerpo, a que no me dejes acariciar ni una piel. Es una pena porque yo te he respetado tanto, te he dado tu tiempo y he tratado de cubrir tus necesidades, tú en cambio tratas de atragantarme cuando como, de ahogarme cuando bebo y no me dejas ni voltearme en la cama, hasta cuándo me vas a tener así.

No quieres que salga por mi propio pie, ni siquiera me dejas tocar la guitarra aunque sea para cantarte, empiezas a asfixiarme por momentos, no me permites una carcajada ni un momento de descanso, Maryela basta ya, deja que me levante y que camine hasta que no pueda más y entonces descansaré sentado en cualquier lugar a la sombra de un almendro, beberé sin ahogo y silbando cualquier melodía volveré a caminar sin querer llegar a ninguna parte, sin prisa, respiraré muy hondo y seguiré sin ti, hasta mi Aldea y allí me reuniré con los amigos que ya se encuentran cantando folías de un Timple, que me recuerdan que yo nací allí, de donde nunca me he ido y donde siento que pertenezco, que tal vez un día vuelva a tirarme al Charco, a bailar la Rama o que tal vez un día descanse allí donde el sol se pone que no hay lugar como ese. Que quizás un día pueda volar otra vez como antes de ti.